Alcazaba de Málaga

El mayor legado del pasado andalusí en la ciudad reside en la Alcazaba de Málaga, una de las fortalezas árabes más inexpugnables del mundo. En toda la historia de Málaga, nadie consiguió conquistar la alcazaba.

A las faldas del monte Gibralfaro se encuentra uno de los monumentos más importantes de Málaga, visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. La alcazaba se construyó en el siglo XI y se convirtió en la fortaleza árabe mejor protegida del mundo.

Su complejo sistema de muros, dobles puertas, entradas en recodo, arqueras y otros elementos defensivos convirtieron a la Alcazaba de Málaga en un lugar totalmente inexpugnable.

La alcazaba consta de tres recintos amurallados, 110 torres y un sinfín de recovecos donde arrinconar al enemigo. En toda la historia de Málaga, nadie consiguió conquistar la alcazaba.

Un poco de historia

Cuando los bereberes llegaron a Málaga en el siglo XI, comenzaron a fortalecer sus ciudades con murallas, puertas e imponentes fortificaciones. Los árabes construyeron la Alcazaba de Málaga sobre un antiguo recinto fenicio y emplearon piedra caliza y columnas del Teatro Romano para sustentar este complejo palaciego.

Durante la Reconquista, los Reyes Católicos sitiaron la alcazaba árabe durante meses, y solo consiguieron entrar cuando un mercader de palacio rindió la cuidad a espaldas de sus superiores. Una vez dentro, la fortaleza árabe se convirtió en residencia cristiana. Hoy en día, resulta curioso ver elementos católicos como vírgenes o cruces en las puertas de la alcazaba.

Tras varios siglos de ocupación, la alcazaba quedó abandonada y sufrió numerosos desperfectos por inundaciones y terremotos. En el siglo XX, varias familias sin recursos se instalaron en la alcazaba hasta que el Ayuntamiento de Málaga llevó a cabo una importante reforma para abrir el monumento al público y poner en valor la historia de la Alcazaba de Málaga.

Qué ver en la alcazaba

  • Puerta de los Arcos: se trata de la puerta que comunica los dos recintos inferiores de la alcazaba con la parte superior. Está llena de simbolismos de distintos periodos de la historia de Málaga, como una pila romana o un jabalí tallado.
  • Plaza de Armas: es el gran mirador de la alcazaba. Desde este gran patio exterior obtendréis unas vistas excelentes de Málaga, podréis pasear por la zona ajardinada e incluso acercaros a la Puerta de la Coracha, que comunica con el Castillo de Gibralfaro.
  • Cuartos de Granada: se trata sin duda de la parte más bonita de la alcazaba. Las estancias reales están ricamente decoradas con yesería, columnas y celosías. Las distintas habitaciones están conectadas por un patio interior que recuerda a los de los Palacios Nazaríes de la Alhambra.
  • Torre del Homenaje: es el punto más alto de la Alcazaba de Málaga. Permite captar toda la bahía de Málaga y obtener una vista panorámica de la fortaleza.

Una visita imprescindible

La alcazaba es uno de los monumentos más importantes de Málaga. La mejor forma de subir a la fortaleza es utilizar el ascensor de la alcazaba en la calle Guillén Sotelo, frente al Ayuntamiento.

No importa si solo podéis ver Málaga en 24 horas o si disponéis de más días, la alcazaba es una visita imprescindible en la ciudad. Aunque su trascendencia histórica no es comparable con la Alhambra de Granada, esta alcazaba árabe alberga muchos otros atractivos que la hacen única.

Horario

Horario: Verano
De martes a domingo: de 9:00 a 20:00 horas.
Lunes: cerrado.
Invierno
De martes a domingo: de 9:00 a 18:00 horas.
Lunes: cerrado.

Precio

Entrada general: 3,50 (3,90 US$)
Alcazaba + Castillo de Gibralfaro: 5,50 (6,10 US$)
Gratis los domingos a partir de las 14:00 horas.

Transporte

Autobús: líneas 1, 4, 14, 19, 25 y 36.